Aunque parezca mentira, a estas alturas aún hay muchas empresas e instituciones que no se han concienciado de lo importante que es articular planes de prevención de crisis. El directivo suele estar tan volcado en la gestión de su negocio y en la consecución de objetivos que este suele ser un asunto secundario. El problema es que si la crisis te golpea, tu negocio puede irse a pique por muchas horas que hayas dedicado a la estrategia y planificación de objetivos.
Que tu organización se vea afectada por un asunto que dañe su imagen de marca y su reputación no es una hipótesis improbable. Suele decirse que las compañías se dividen en dos grupos: las que han padecido una crisis y las que la sufrirán algún día. Si tu empresa aún no la ha sufrido, considérate afortunado.
Pero eso no significa que debas confiar eternamente en la buena suerte. Un estudio de la consultora británica Oxford Métrica, señalaba en su día que la probabilidad de que los altos directivos de una empresa sufran un escándalo que dañe su reputación es hoy del 80%. Hace 20 años esa probabilidad era del 20%. Las estadísticas demuestran también que 9 de cada 10 organizaciones atravesarán a lo largo de su vida un trance que pondrá en peligro su propia supervivencia si la situación no se maneja adecuadamente.
Y es que las empresas son cada vez más vulnerables al riesgo. Tiene mucho que ver en ello el papel que ha adquirido el ciudadano en la era de las redes sociales. Un comentario crítico contra tu marca que hace unos años hubiera pasado inadvertido, hoy se viraliza como la pólvora y puede ocasionar daños letales a tu marca.
Como dice el empresario estadounidense Warren Buffet, “cuesta 20 años construir una reputación y 5 minutos arruinarla”. Por eso conviene estar preparado para que un escenario de crisis no eche por tierra el esfuerzo realizado durante décadas. Eso incluye hábitos tan saludables como una buena auditoría de riesgos, la elaboración del correspondiente manual de crisis, realizar una monitorización permanente de la conversación que genera tu marca en las redes, una adecuada estrategia online y la realización de simulacros de crisis regulares.
Para los que aún no se hayan convencido de que en la prevención de este tipo de escenarios puede radicar la supervivencia de su negocio y del enorme coste que puede tener la falta de previsión, aquí van unos cuantos datos que quizás abran los ojos a más de uno:
- A Kryptonite le costó 10 millones de dólares la retirada del mercado de sus candados después de que un cliente colgara un video en el que mostraba que podían abrirse con un simple bolígrafo BIC.
- El escándalo relacionado con las aventuras sexuales de Tiger Woods hizo disminuir en 12.000 millones de dólares el valor en Bolsa de sus patrocinadores, entre los que se contaban Nike, Gatorade o Gillete.
- A Toyota le costó 5.000 millones de dólares la reparación de los defectos en sus coches y la publicidad para mejorar su imagen.
- La Iglesia católica había pagado en 2012 más de 2.000 millones de dólares en indemnizaciones a víctimas de abusos sexuales.
- La retirada de cápsulas de Tylenol en 1982 costó a esta compañía más de 100 millones de dólares.
- El escándalo de las emisiones de Volkswagen ocasionó unas pérdidas de 1.673 millones de dólares en los tres primeros meses de la crisis. Y la historia no ha acabado aún.
¿Te parecen estos motivos suficientes como para invertir en prevención de crisis?
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